miércoles, 23 de abril de 2008

Madrugada 2


Empecé a escribir ideas varias veces y repasé mentalmete muchas opciones más. Nada me gustaba, no sabía responder a las pregunta que me permitirían desenmarañar la trama: ¿qué hace ese perro ahí, quién le habla, por qué?.
Ni siquiera sabía si esa imagen sería el inicio o el final de la historieta.
Finalmente, otra madrugada, una de esas en que diversas angustias y la muerte susurrando al oido no dejan dormir, salió toda la historia. Como suele suceder en estos casos, tuvo un poco de lo que ya había pensado y repensado y un poco de lo que brotó en ese instante.
Algo, alguien a quien tuve en mente durante todo el tiempo que busqué la trama fue a Haruki Murakami y sus novelas, especialmente la última, KAFKA EN LA ORILLA en la que los gatos y un personaje se comunican.
Pensaba que el perro debía ser más que un perro pero no sabía QUÉ exactamente. Y la conclusión a la que llegué es que la historia no tenía necesariamente que responder esa pregunta.
Y pensé también que podía ser una de esas cosas que vivimos, que no entendemos pero que cambian el rumbo de nuestras vidas.
Aquí el guión parido esa madrugada. Por cierto, otra historia de alcoba.

1 comentario:

Erik Proaño Muciño (Frik) dijo...

Otra historia de alcoba... cuantas historias no salen de ahí...